Ansiedades y formato escriturales. Blogear en tiempos de hiperconectividad
En mi historia personal las redes sociales empezaron llamándose Facebook y bastante después Instagram. Por ahí descubrí tardíamente esto de los Blogs, cuyo formato nunca me resultó muy atractivo la verdad. Luego, en los últimos años, Youtube se ha convertido en mi red favorita, tanto por el acceso a la música como a otros contenidos audiovisuales, varios de los cuales vendrían a ser parte de nuevos formatos como el Podcast y Vodcast.
Durante muchos años, mi uso predilecto fue el de Facebook, tanto para compartir información, opiniones, experiencias personales y memes. Sin embargo, el entusiasmo se fue acabando, no sin la ayuda de las tendencias fascistoides de (des)regulación de esta y otras plataformas. Luego, como académico y activista he escrito columnas de opinión en prensa digital y por cierto artículos científicos en revistas especializadas, no solo por opción sino también por obligación, ya que una de las labores actuales fundamentales e ineludibles para la evaluación y desarrollo profesional es la publicación de este tipo de artículos.
Luego, no sé si son los tiempos, soy yo o lo que sea, pero la sensación de no ser leído, ni menos comentado, ha ido en aumento en todos estos formatos. Después de cierta edad, el ego se acostumbra y no hay mayor problema, pero sí queda la sensación de que se pierde información y debate, lo que a la larga también va generando cierta sensación de desvinculación social y aislamiento intelectual que convive con la sobrecarga informacional de la hiperconectividad. Algo así cómo estar siempre conectado a algo que no aporta casi nada (mención honrosa aparte para los memes y su contribución a la risa diaria).
El paso siguiente sería decir que muy inteligentemente (re)descubrí en mundo del Blog y aquí estoy, pero no es tan así. Lo que descubrí, para variar algo tardíamente, fue al pensador británico Mark Fisher, quien se suicido en el año 2017, y que respecto del cual me he venido a enterar que es considerado uno de los pensadores más influyentes del último tiempo. Es fácil quejarse del provincialismo del mundo académico nacional, y quizás haya sido tontera mía, pero sinceramente apenas lo había escuchado nombrar o citar. De hecho mi primera aproximación a su lectura fue un estudiante de Doctorado, el Guille, quien me ha orientado en las vicisitudes del fisherismo contemporáneo. Y bueno, una de las características de la obra de Fisher es que muchos de sus trabajos fueron escritos en un blog que mantuvo durante varios años, el famoso K-Punk, que posteriormente a su muerte se transformo en tres libros de recopilación de esos trabajos. Ya hablaré en otra ocasión de la obra de Fisher, pero para efectos de este primer post de este Blog llamado POPLITICA (en un ratito explico de qué se trata), lo importante de este autor y sus escritos es el impacto y entusiasmo que me ha producido su formato de escritura, en el que articula de manera bastante libre y fluida la reflexión intelectual con la política y la cultura, mezclando filosofía, marxismo, historia, cine y música, con harto punk y post-punk. Reconozco que esa frescura me dio vuelta la cabeza y reencendió el deseo de la escritura. Luego, fue cosa de teclear Blog en Google y encontrar un tutorial en Youtube para llegar y partir, y aquí estamos.
¿Porqué POPLITICA? Si bien la idea es ir desarrollando esta noción a través de distintos posteos, en mis investigaciones sobre nuestra revuelta del 2019-2020 me fue llamando la atención, al igual que a otra/os investigadora/es por cierto, la fuerte presencia de elementos de la cultura pop en las estéticas de la protesta social. Activistas performando a personajes televisivos y cinematográficos, como la Tía Pikachu y los Avengers, imágenes de figuras políticas como Salvador Allende y Gladys Marín junto a figuras de la televisión y el arte como Felipe Camiroaga, Mon Laferte y Pedro Lemebel, uso de escudos en la Primera Linea como si estuviéramos en un capitulo de la serie Vikingos, y un largo etcetera que ya iré desarrollando con más profundidad. Algo escribí al respecto en su momento, y siempre pensé que debía retomarlo, pero en los últimos meses las protestas llamadas Gen Z en distintas partes del mundo, con el símbolo compartido de la bandera del Manga y Animé One Piece, me estremecieron en su radical evidencia de que la política de hoy es un pop-lítica, es decir una política cruzada por estéticas y sentidos de la cultura popular, es decir el cine, la música, la televisión, las redes sociales, etc. Más aun, pienso y espero explicar en otros posteos que esta dimensión pop-lítica de las protestas contemporáneas, que por cierto no empiezan ahora, también hablaré de esto, no solamente es estético-expresiva sino tambien es valórica e ideológica. De alguna manera, pienso que las ideologías contestatarias actuales dialogan y se articulan con los valores y contenidos de expresiones criticas de la cultura pop, como sería One Piece en este caso. Así que bueno, vamos a darle a la POPLITICA.
Muy interesante los contenidos con respecto a la Revuelta de Octubre y me gustó el concepto de Poplitica
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